El mero hecho de tener un orgasmo no garantiza acceder a un nivel superior de conciencia, el poder de trasformación no está en la propia energía sexual sino en su transmutación a través de la intención.
Los sueños, como la vida “real”, están llenos de sensaciones, pensamientos y emociones. Sin embargo, favorecen determinados estados de conciencia difíciles de alcanzar en la vida cotidiana.
Es curioso observar cómo el deseo de expresión sexual está por encima de necesidades básicas como el amor y la amistad, y de limitaciones como el temor.
El mero hecho de tener un orgasmo no garantiza acceder a un nivel superior de conciencia, el poder de trasformación no está en la propia energía sexual sino en su transmutación a través de la intención.